Los Obama y el racismo

The Obamas: How We Deal with Our Own Racist Experiences

La cita es de Michelle Obama, de una entrevista que el matrimonio concedió la semana pasada a la revista People para hablar de sus experiencias personales con el racismo:

The small irritations or indignities that we experience are nothing compared to what a previous generation experienced. It’s one thing for me to be mistaken for a waiter at a gala. It’s another thing for my son to be mistaken for a robber and to be handcuffed, or worse, if he happens to be walking down the street and is dressed the way teenagers dress

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Rusia no es inmune a lo que pasa a su alrededor

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Rusia tampoco es ajena a lo que ocurre fuera de sus fronteras. La drástica bajada del precio del petróleo, sumado a las sanciones, ha puesto en apuros a la ya precaria economía rusa. Además, ahora, empieza a sentir las consecuencias de su participación en el conflicto sirio.

La ayuda a El Asad no es gratis. El reciente atentado terrorista en Grozni, la capital chechena, así lo atestigua. La Rusia de Putin ha tomado una actitud mucho más asertiva para tratar de encontrar su sitio en el nuevo orden mundial, multipolar y global. La manera de actuar de Rusia mira al pasado, rememorando con nostalgia los tiempos de superpotencia anteriores a la caída del Muro. Ahora, sin embargo, Rusia basa su política en el nacionalismo. Dicho nacionalismo tiene dos patas fundamentales que lo sostienen: la enorme riqueza que tiene en materias primas y el inmenso tamaño geográfico del país. La caída del precio de la energía merma su capacidad económica. La presencia de grupos terroristas e Islam radical en el Cáucaso, dentro de su territorio, desestabiliza internamente al país. Rusia no es inmune al flujo de combatientes radicales llamados a la guerra santa en Siria e Irak, atraídos por la emergencia del Estado Islámico. Su apoyo explícito al régimen de Damasco la señala como enemiga. Se estima que 400 rusos han viajado a combatir a Siria con el Estado Islámico, convertido en una amenaza global que atrae a personas de todo el mundo.

El barril de petróleo está por debajo de los sesenta y cinco dólares, en su mínimo nivel desde hacer cinco años. Es una caída del 40% con respecto a los máximos de este año. Para Rusia es especialmente sensible. Su economía no se ha modernizado y sigue siendo muy dependiente de las exportaciones de materias primas. Se prevé que el PIB caiga un 0,8% en 2015, motivado por la caída de los precios de la energía, la devaluación del rublo y las sanciones económicas tras la anexión de Crimea.

Rusia está en apuros. La interdependencia construye una red de la que es imposible escapar.

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“Necesitamos no solo líderes políticos, sino también sociales”

Entrevista en RNE donde hablo un poco de todo. Repaso, entre muchas otras cuestiones, los temas más destacados de la actualidad internacional: el Estado Islámico, el conflicto entre palestinos e israelíes, las desigualdades en los países desarrollados, la falta de líderes…

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Tiempo de cerrar un pacto nuclear con Irán

Mujeres iraníes pasan junto al muro de la antigua embajada de EEUU en...

Instamos a los países del E3+3 [Francia, Alemania, Reino Unido más EEUU, China y Rusia] e Irán a llegar a un acuerdo sobre un acuerdo nuclear integral dentro de la fecha límite del 24 de noviembre. Es probable que aplazar las difíciles decisiones finales que quedan por tomar proporcione más oportunidades para que quienes se oponen a la vía diplomática echen a perder este proceso, lo cual resulta especialmente cierto cuando se han formulado soluciones técnicas creativas y está a nuestro alcance un acuerdo, un acuerdo que aborde de manera pacífica y efectiva las preocupaciones de la UE3+3 sobre proliferación en relación con el programa nuclear de Irán al tiempo que se respetan las legítimas aspiraciones iraníes y su soberanía.

El acuerdo nuclear provisional firmado en noviembre de 2013 proporcionó al E3+3 las garantías más sólidas hasta la fecha al hacer efectiva una supervisión rigurosa del programa nuclear de Irán a la vez que se ponían límites y se reducía su producción de uranio enriquecido. Para llegar a esta fase de las negociaciones, los europeos han invertido una amplia cantidad de recursos por haber tenido que soportar los costes económicos de un régimen de sanciones sin precedentes contra Irán así como las consecuencias, a escala regional, de implementar el aislamiento de Teherán. Europa debe aprovechar este momento para alentar a las partes negociadoras a abordar las cuestiones pendientes mediante concesiones razonables al mismo tiempo que se evitan cuestiones que no son esenciales para un buen acuerdo. Los europeos deberían trabajar asimismo junto con el gobierno de los Estados Unidos en tranquilizar a los aliados regionales escépticos respecto de los beneficios estratégicos que a largo plazo entraña un acuerdo nuclear definitivo.

También debería tenerse en consideración el coste de unas negociaciones fallidas. Para el E3+3, el fracaso tendría como resultado probablemente un programa nuclear iraní sin restricciones y con una tímida supervisión, en la que la vigilancia estaría ausente. El fracaso a la hora de alcanzar un acuerdo definitivo, seguido de una intensificación de sanciones, de tensiones y del aislamiento de Irán, podría tener como consecuencias un mayor incentivo a Irán para tratar de hacerse con armamento nuclear, un debilitamiento más activo de los intereses occidentales y un callejón sin salida cada vez más explosivo en el terreno militar. Por el lado iraní, los costes del fracaso, tanto en términos económicos como de seguridad, son incalculables. Para algunos de los que se oponen a un acuerdo, que los hay en ambos bandos, puede que sean deseables unas consecuencias de esta naturaleza; para los liderazgos responsables no debería ser así.

Si se alcanza un acuerdo definitivo, el E3+3 puede sentar un precedente verdaderamente histórico que salvaguarde la seguridad global mediante la contención de la capacidad de Irán de implementar activamente un programa de armamento nuclear. Un acuerdo nuclear definitivo reforzará además la confianza y creará el espacio político necesario para que los europeos vuelvan a involucrar a Irán en el tipo de diálogo sobre derechos humanos que se produjo en el pasado y que tanto sentido tiene y tan necesario es actualmente.

De manera crucial, un acuerdo debería asimismo reformular el compromiso de occidente con Irán mediante la apertura de nuevas opciones de cara a la prosecución de unos intereses regionales que en parte coinciden, en un momento en que los europeos están de nuevo militarmente involucrados a las puertas de Irán y cuando parece posible y necesaria una cooperación basada en intereses, al menos parciales, sin olvidar los muchos casos en los que las posiciones iraníes y occidentales siguen divergiendo.

Irán y el E3+3 están más cerca que nunca de resolver la cuestión nuclear. Los objetivos de no proliferación, de seguridad global y regional y de apaciguamiento de conflictos candentes en Oriente Próximo y el efecto ejemplarizante del éxito de la diplomacia multilateral en estos tiempos convulsos saldrán beneficiados de manera importante, sin excepción, si se alcanza un buen acuerdo. Todas las partes tienen la opción de desentenderse de un acuerdo nuclear, pero lo harán a sabiendas de que las alternativas son mucho peores cuando de lo que se trata es de obtener lo mejor para sus respectivos intereses estratégicos y de que es posible que nunca más haya una oportunidad tan magnífica como ésta de cerrar un acuerdo nuclear definitivo.

Javier Solana, ex Alto Representante de la UE para la Política Común Exterior y de Seguridad y ex Secretario General del Consejo de la Unión Europea; ex Secretario General de la OTAN.Ana Palacio, ex ministra de Asuntos Exteriores de España y ex vicepresidenta y ex consejera general del Grupo del Banco Mundial. Carl Bildt, ex ministro de Relaciones Exteriores de Suecia. Emma Bonino, ex ministra de Relaciones Exteriores de Italia. Jean-Marie Guéhenno, presidente y director general ejecutivo de International Crisis Group, ex Enviado Especial Conjunto Adjunto de Naciones Unidas y de la Liga de los Estados Árabes en Siria. Norbert Röttgen, presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Bundestag y ex ministro Federal [de Alemania] de Medio Ambiente, Conservación de la Naturaleza y Seguridad Nuclear. Robert Cooper, ex diplomático del Reino Unido y ex Consejero del Servicio Europeo de Acción Exterior.

Manifiesto publicado en El Mundo en español, en The Guardian en inglés y en Il Corriere della Sera en italiano.

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Irán; Rusia y Ucrania, China y Vietnam. Más difícil todavía

Esta semana se presenta complicada. Se retoman las negociaciones con Irán, culminando la que pudiera ser la última fase antes del acuerdo definitivo. Pese a que nadie oculta las dificultades, hay motivos para un optimismo moderado basado en los beneficios que se derivarían de la resolución pacífica de la cuestión nuclear iraní.

La cooperación entre los miembros de la mesa, compuesta por Irán y el E3+3 -Rusia, China, Estados Unidos Francia, Reino Unido y Alemania-, así como la buena voluntad expresada por las partes, serán fundamentales para lograr el ansiado acuerdo.

El trasfondo internacional es, sin embargo, complejo. Por una parte continúa la crisis ucraniana, que involucra directamente a Rusia; y por otra se observa un repunte de las tensiones en el Mar del Sur de China, con China y Vietnam como protagonistas.

¿Cómo podrían verse afectados entre sí cada uno de estos tres elementos simultáneos, la negociación con Irán, la crisis en Ucrania y las tensiones China-Vietnam?

Pareciera que tanto Rusia como China, polos de poder indiscutibles, quisieran poner de manifiesto su  influencia sobre su vecindario más próximo, en un caso por tierra y en otro por mar. ¿Qué consecuencias tendrá para la negociación con Irán? ¿Podrá Irán llegar a creer que Rusia y China tendrán una posición negociadora más fuerte con respecto a la estadounidense?

La solución en muy pocos días.

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¿Se acaba el tiempo para dos Estados entre Israel y Palestina?

El 29 de este mes debería llegarse a un acuerdo en las negociaciones entre palestinos e israelíes promocionado por John Kerry, Secretario de Estado americano.  Ha sido mucho el esfuerzo realizado por Kerry: viajes a la zona, reuniones e iniciativas para avanzar. Pero el acuerdo se escapa cada día un poco más y con él la posibilidad de una solución con dos Estados.

El esfuerzo de Kerry siempre estuvo lastrado por la falta de apoyo de la Casa Blanca, que conforme pasaba  el tiempo se fue haciendo más explícito.

Israel no puso nada de su parte. Su empeño en el reconocimiento de Israel como Estado judío más la continuación de la política de asentamientos dejaba poco espacio a un Abbas debilitado en su propio campo.

Las últimas semanas han llegado a una situación absurda. La negativa de Israel a liberar los presos prometidos ha hecho que la negociación de paz se convirtiera en una negociación-cual muñecas rusas- para reavivar la auténtica, incorporando la liberación de un condenado por espionaje a favor de Israel en una cárcel americana. Una presión inaceptable para el Gobierno de Obama.

La ventana de oportunidad que se abrió -aparentemente- con la nueva situación en Egipto al romper  con los Hermanos Musulmanes y mantener una mayor seguridad en el Sinaí, tampoco ha sabido ser aprovechada.

Hoy conocemos, como fruto del agotamiento, un acuerdo entre la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) y Hamas.

La reacción de Israel, no se hará esperar.

Hoy es 23 de abril y quedan cinco días. Mucho me temo que estamos ante otra oportunidad perdida.

¿Cuantas veces más podrá martillearse el mismo clavo sin resultado alguno? ¿Cuantas veces podrá tocarse  la misma partitura sin obtener armonía?. Pocas. O quizás ninguna.

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Disputas Ucrania-Rusia sobre la flota rusa en el Mar Negro: el acuerdo de 1997

 

La flota rusa del Mar Negro tiene su base histórica en Sebastopol. Después de que Ucrania obtuviera la independencia se firmó un contrato de arrendamiento (en 1997) para que la flota pudiera seguir allí, pero no sin disputas entre ambos países.

El expresidente ucraniano Viktor Yuschenko repitió varias veces que la flota rusa en el Mar Negro era un agente de inestabilidad en Crimea. Aducía que facilita el separatismo. En 2009 el gobierno ucraniano de Yuschenko anunció que no permitiría que se prolongara el arrendamiento de las bases rusas en Crimea más allá de 2017, como se estipulaba en el tratado bilateral entre ambos países de 1997, mediante el cual Rusia pagaría a Ucrania 98 millones de dólares al año por las bases de Crimea hasta 2017, sujeto a ser ampliado de mutuo acuerdo. La decisión del gobierno ucraniano vino como respuesta a la expansión de la flota rusa en Novorossiysk, en la costa rusa del Mar Negro.

El 21 de abril de 2011, ya con Yanukóvich en la presidencia, Ucrania llegó a un acuerdo con Medvédev sobre el arrendamiento de las bases rusas en Crimea. El contrato se extendería 25 años más allá de 2017 (2042), con una opción adicional de 5 años de renovación (2047). A cambio, Ucrania logró varios años de descuentos del 30% durante diez años sobre el precio del gas natural ruso. Esta extensión del arrendamiento revalidó los acuerdos de 1997, que estipula que la Flota rusa del Mar Negro puede mantener los mismos números y tipos de buques que tenía en Sebastopol cuando se dividió la flota tras la caída de la Unión Soviética. De acuerdo con lo firmado entonces, Rusia puede tener hasta 25.000 personas, entre soldados y personal.

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