Rusia no es inmune a lo que pasa a su alrededor

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Rusia tampoco es ajena a lo que ocurre fuera de sus fronteras. La drástica bajada del precio del petróleo, sumado a las sanciones, ha puesto en apuros a la ya precaria economía rusa. Además, ahora, empieza a sentir las consecuencias de su participación en el conflicto sirio.

La ayuda a El Asad no es gratis. El reciente atentado terrorista en Grozni, la capital chechena, así lo atestigua. La Rusia de Putin ha tomado una actitud mucho más asertiva para tratar de encontrar su sitio en el nuevo orden mundial, multipolar y global. La manera de actuar de Rusia mira al pasado, rememorando con nostalgia los tiempos de superpotencia anteriores a la caída del Muro. Ahora, sin embargo, Rusia basa su política en el nacionalismo. Dicho nacionalismo tiene dos patas fundamentales que lo sostienen: la enorme riqueza que tiene en materias primas y el inmenso tamaño geográfico del país. La caída del precio de la energía merma su capacidad económica. La presencia de grupos terroristas e Islam radical en el Cáucaso, dentro de su territorio, desestabiliza internamente al país. Rusia no es inmune al flujo de combatientes radicales llamados a la guerra santa en Siria e Irak, atraídos por la emergencia del Estado Islámico. Su apoyo explícito al régimen de Damasco la señala como enemiga. Se estima que 400 rusos han viajado a combatir a Siria con el Estado Islámico, convertido en una amenaza global que atrae a personas de todo el mundo.

El barril de petróleo está por debajo de los sesenta y cinco dólares, en su mínimo nivel desde hacer cinco años. Es una caída del 40% con respecto a los máximos de este año. Para Rusia es especialmente sensible. Su economía no se ha modernizado y sigue siendo muy dependiente de las exportaciones de materias primas. Se prevé que el PIB caiga un 0,8% en 2015, motivado por la caída de los precios de la energía, la devaluación del rublo y las sanciones económicas tras la anexión de Crimea.

Rusia está en apuros. La interdependencia construye una red de la que es imposible escapar.

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