¿Ha cambiado la política exterior de Arabia Saudí con el nuevo rey?

La llegada del Rey Salmán a la primera magistratura de Arabia Saudí debería necesariamente tener repercusiones en la política interior y exterior del Reino. El caos en la región y el sentimiento generalizado de que Arabia Saudí no estaba a la altura para liderar a la gran familia suní recomendaba cambios.

El fallecimiento del Rey Abdalá ha facilitado, a pesar de la lentitud de movimientos de la casa reinante, que la sucesión haya sido algo más que una mera substitución de un hermano octogenario por otro.

Los tres primeros nombramientos inmediatos ya indicaron algunas pistas. En la línea de sucesión nombró primero a su hermano más joven, el Príncipe Muqrin de 69 años, y como segundo en la línea sucesoria a su sobrino Mohamed bin Nayef de 55 años, iniciando con ello el paso del testigo a la generación de los nietos del fundador del Reino, el Rey Abdelaziz

La importancia de este cambio generacional no es cosa menor en un país cuya edad media no pasa de los 30 años y que ha estado gobernado durante los últimos años por octogenarios.

Pero los cambios van más allá. El príncipe bin Nayef continuará como ministro de interior y el hijo del nuevo rey, recién entrado en la treintena, se ha hecho cargo del ministerio de defensa. Así, las dos carteras esenciales en estos momentos de conflicto regional -interior y defensa- estarán en manos de dos personalidades de una nueva generación.

En pocos días se pudo percibir el giro de la política del reino. Bajo la coordinación de los dos ministros, Arabia Saudí retomó el liderazgo suní al convocar a los líderes de las países vecinos para que dejaran de lado las peleas intra-suníes y se concentraran en lo que para ellos debiera ser su preocupación primera: hacer frente a lo que consideran una posición arrogante en la región por parte de Irán. Especialmente en un momento en que su aliado histórico parecía ayudar a Teherán a salir de su aislamiento.

En cuestión de días consiguieron que la Liga Árabe constituyera una alianza militar suní para utilizar Yemen como el primer territorio de confrontación con Irán, acusándoles de estar detrás de la revuelta Huthi en ese país fronterizo con Arabia Saudí.

A partir de ese momento se calmaron los desacuerdos entre Turquía y Egipto, Catar y Emiratos Árabes Unidos, concentrándose todos en acusar a Irán de tener ambiciones inaceptables en la zona.

¿Se mantendrá por mucho tiempo esta tregua intra-suní? Difícil de saber. De alcanzarse un acuerdo en las negociaciones nucleares con Teherán, es posible que tal cosa suceda.

Todos son conscientes de que más tarde o más temprano algún tipo de acuerdo con Teherán será necesario. Y, para ello, cuanto más unidos se encuentren mejor podrán defender sus posiciones.

La gran duda es si estaremos más cerca de una paso hacia la estabilidad regional o, por el contrario, de que el ejemplo de Yemen se extienda a toda la región.

Related posts:

Política Internacional |