Hezbollah está perdiendo influencia

Recomiendo artículo escrito por Paul Salem (director del Carnegie Middle East Centre en Beirut) sobre los cambios geopolíticos que están teniendo lugar en Oriente Medio y su impacto sobre la posición de influencia de Hezbollah.

“Hace tres años las encuestas regionales de opinión mostraban que los líderes más populares de Oriente Medio eran el jefe de Hezbollah, Sayed Hassan Nasrallah, el presidente sirio, Bashar al-Assad, y el presidente de Irán Mahmoud Ahmadinejad. Las poblaciones apreciaban su dura posición frente a  Israel en Líbano y Gaza y la resistencia a las políticas regionales de Estados Unidos.

Con la primavera árabe las cosas cambiaron. El malestar de las poblaciones se encauzó más hacia las carencias en el campo de la democracia y los atropellos a la dignidad de sus gentes.

Hoy en día, Assad es vilipendiado, el gobierno de Ahmadinejad  es acusado de la represión de los manifestantes pro-democracia en su país. Tanto Hezbollah como Irán son condenados por  continuar respaldando a Assad mientras masacra a su propia población.

Como resultado de ello, Hezbollah ya no es el movimiento popular que una vez fue a través del  mundo árabe y musulmán, aunque sigue siendo una fuerza  eficaz y continúan fuertemente armados.

Y, en política, como Maquiavelo señaló hace mucho tiempo, es más importante ser temido que amado.

Hezbollah  ha perdido su halo de voz de los oprimidos y ha expuesto su rostro de fuerza partidista y sectaria.

Hezbollah creyó ver  inicialmente en el estallido unas revueltas populares contra los gobernantes aliados con EE.UU y Occidente. Esto era precisamente lo que le convenía.

Pero conforme evolucionaron las revueltas, se puso de manifiesto que la gente quería un buen gobierno y justicia social, que no estaban enamorados de Irán ni interesados en formar parte de un eje de la resistencia. Además, cuando los Hermanos Musulmanos se levantaron en Egipto, Hamas –antiguo aliado de Hezbollah— se alejó de ellos y de sus patrocinadores sirios e iraníes, y encontró una nueva base en Egipto y el Golfo.

Pero la decepción de Hezbollah se tornó en preocupación intensa cuando los sirios se rebelaron contra Assad. Si su régimen cae, Hezbollah está en riesgo de perder su posición de suministrador puente de armas con Irán. Sin la capacidad de aprovisionarse   a sí mismo, Hezbollah podría surgir de cualquier guerra futura con una posición mucho más debilitada.

En el propio Líbano, Hezbollah sigue siendo fuerte, pero su tranquilidad también ha disminuido. En mayo de 2008 demostró su dominio interno al hacerse cargo de la capital, Beirut. En enero de 2011 derrocó al gobierno de Saad Hariri y formó uno más de su agrado. Pero, en las últimas semanas, algunas partes del norte sunita han desafío con armas a Hezbollah y al gobierno que controla, y están apoyando abiertamente a los rebeldes sirios.

En cierto sentido, estos grupos suníes están creando un enclave armado en el norte de Líbano para contrarrestar los enclaves armados chiíes en Beirut, el sur, y la región de la Bekaa.

Hezbollah se enfrenta a elecciones parlamentarias en la primavera de 2013 y podría perder su mayoría.

Estratégicamente, Hezbollah teme que si Assad cae, y si se pierde la capacidad de reabastecer a sí mismo con rapidez y eficacia, Israel se aprovechará. Dadas las tensiones entre Israel e Irán, y la incertidumbre que planea sobre Hezbollah, este miedo no se puede descartar. Incluso si Hezbollah puede adaptarse a la primavera árabe, teme el invierno que podría seguir con Israel”.

Para leer el artículo completo: http://carnegieendowment.org/2012/06/19/can-hezbollah-weather-arab-spring/c21d

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